- Mamá, han matado a otro vecino.
- Vaya, pues cada vez quedamos menos. Encima la policía no está ayudando na de na.
- Ya, mamá, están ocupados confiscando hachís en los parques, de todas formas ya he descubierto donde está el tío del francotirador.
- ¡Ay Señor! ¡no me digas!
- Pues sí, la cosa es que está en el armario de la entrada.
- ¡Coño! ¿y qué hacemos?, ¿llamamos a tu padre o le pegamos un tiro en la cabeza?
- Es que hay un problema. El tío del francotirador es el jefe de papá.
- Ofú, niña.
- Si papá mata a su jefe, ¿igual le despiden, no?
- Igual, igual...
- Pues no son tiempos muy buenos para que despidan a uno...
- Para nada, hija, para nada. Yo creo que lo mejor será dejar al hombre en el armario, tranquilo, y que haga lo que quiera.
- Sí, al fin y al cabo, tampoco es que seamos amigos de los vecinos.
- Tienes toda la razón del mundo.
- ¿Le llevo una Cocacola?
- Tampoco te pases, niña.